Diego Ricol Freyre: Maria Teresa Castillo, muere la dama de la cultura nacional, se aplaude de pie su vida

María Teresa Castillo ( 15 de octubre de 1908 – 22 de junio de 2012) una luchadora incansable

Energía, decisión, fuerza, convicción y lucha la llevaron a convertirse  en una de las grandes figuras de la cultura en Venezuela. Fue conocida por su amplia trayectoria en el
mundo de la cultura y la política, vivió hechos trascendentales e
históricos en Venezuela.

A María Teresa Castillo siempre le interesó la cultura. La periodista
venezolana, que murió  a los 103 años, vivió rodeada de artistas:
escritores, teatreros, escultores, pintores músicos. Un cúmulo de
personas que hizo que su vida transcurriera en ese escenario. Ahí está,
por ejemplo, el Ateneo de Caracas (que fundó en 1958) como uno de sus
legados. 

Vivir un siglo entero es ya una proeza, pero 3 años más, de ñapa,  una eternidad. Pasar de un siglo a otro, en buenas condiciones mentales,  es un lujo que no se lo da cualquier persona.  Así podría resumirse la vida de María Teresa Castillo, una
venezolana maravillosa y  excepcional, que  nos dejó en la
madrugada sin que nadie la sintiera,  como una pajarita que silencia su
canto en la pradera.

La activista cultural, que nació en Cúa en 1908, fue una mujer que luchó
por la igualdad. Y fue así desde niña. “Yo era el gallo pelón de la
familia. A mí no me gustaba someterme a las normas”, le dijo hace
algunos años a su colega Isa Dobles, que siempre la consideró una
referente en el periodismo, en una conversación que está en el libro Las entrevistas de la Venezuela imborrable (2008).

Castillo, otrora esposa del escritor Miguel Otero Silva, fue de
las mujeres pioneras que ejerció el diarismo. Se inició en la profesión
en el año 36, pese a que su familia le decía que era un trabajo sólo
para hombres. Laboró en el diario Últimas Noticias desde su
propia fundación. Ahí inauguró la sección de Cultura. También cubrió
sucesos. Como para dejar claro la fortaleza de su carácter. 

Castillo fue una mujer de acción. Tanto, que hasta estuvo en la cárcel.
Se convirtió en la primera mujer presa por política en el Gobierno de
Eleazar López Contreras, tildada de subversiva. Guillermo Meneses era
uno de los que la visitaba en la prisión. También de los que participaba
en el “Grupo Cero de Teoréticos”, un grupo literario que integraban
muchos de los intelectuales de la llamada Generación del 28. 

De ahí conoció a Otero Silva, con quien formó familia. “Yo siempre he
estado con gente inteligente, que me ha dado ánimo, que me ha ayudado.
Mis amigos eran personas que querían a Venezuela y lo que deseaban es
que mejorara la calidad de vida (…) Luego, una parte de mi vida ha
estado centrada en el Ateneo”, recordó la activista en otra entrevista
que dio a finales de los años 90.

Ahí, en el Ateneo, se le nombró presidenta vitalicia. La también
política (en 1989 fue electa diputada del Congreso de la República y se
convirtió en la primera Presidenta de la Comisión Permanente de Cultura
de la Cámara de Diputados hasta 1992), dedicó su vida a la cultura.
Entre sus muchas contribuciones destaca la creación del Festival
Internacional de Teatro Caracas, cuya primera edición se realizó en
1973. También fue directiva del Museo de Bellas, o de la Fundación
Teresa Carreño. Ya había dicho Castillo, en el mismo diálogo con Isa
Dobles, que la cultura es un arma contra la represión. Ese legado
siempre estará vivo. 

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